Nuestra salud depende de numerosos factores, pero entre todos hay dos que son de vital importancia. El primero es la alimentación porque una dieta equilibrada aporta bienestar a nuestro cuerpo. El segundo son los hábitos de vida saludable. Ambos factores están en nuestras manos, para alimentarse bien no es necesario consumir alimentos muy costosos, muchas veces los más sencillos son los que equilibran nuestro organismo. La dieta debe ser variada y a su vez combinar muchos alimentos, exceptuando aquellos que no te sientan bien o aquellos por los que sientes repulsión por algún motivo.

Los factores de los que depende nuestra salud están en nuestras manos y a nuestro alcance, está de nuestra parte ser responsables por el bienestar de nuestro cuerpo. Sin tener que recurrir a alimentos costosos ni régimenes alimenticios dificiles, podemos llevar a cabo un plan de alimentación que nos dará el equilibrio a nuestro cuerpo y así tener mejor calidad de vida.
Aqui explicamos las reglas de oro para seguir una buena alimentacion, base de una buena salud:
- Una buena digestión comienza en la elaboración de la comida.
- Come en una atmósfera tranquila y limpia, No trabajes, leas, ni mires la televisión durante las comidas, si eso te va a distraer de masticas bien los alimentos digeridos.
- Come aproximadamente todos los días a la mismas horas.
- No comas antes de que la comida anterior haya sido digerida. Deja de 3 a 6 horas entre comidas, y no comas si no tienes hambre.
- No bajes la cabeza por debajo de la cintura ni hagas movimientos bruscos despues de comer para no tener reflujos ni acidez estomacal.
- No utilices aceites ni salsas comerciales en la preparación de las comidas.
- Disminuye la ingesta de alcohol, en especial, vinos, cervezas y bebidas preparadas.
- No ingieras sal en exceso.
- Mastique y mastique, no se apure en comer.
- No comas por comer, esté consciente de lo que se lleva a la boca.
- Evita comer azucar y grasas, una vez que lo logres, las frutas pueden satisfacer las ganas de comer algo dulce.
- Consume dos litros de agua al día, pues la grasa puede ser expulsada por la orina y el metabolismo se equilibra en forma permanente.
- No ingieras bebidas gaseosas.

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